Jalar bolas es malo


Jalar bolas… Es un término que se escucha a diario, y no sólo se escucha al término, sino que también observas a diario a gran cantidad de gente realizando dicho acto, o puede que tú lo hagas a diario, lo cierto es que está presente en el día a día de todo ser humano, y no lo nieguen, becerros, están claros de que todos han sido jala bolas más de 10 veces en lo que llevan de vida, sobretodo si han tenido pareja. La verdad es que es algo normal, después de todo, si algo te interesa, y hay alguien de por medio para conseguirlo, tienes 2 opciones, si es que de verdad quieres eso:

  • Jalar bolas
  • Matar a la persona

Así que en realidad, en esta vida sólo hay 2 tipos de personas: Asesinos y jala bolas.

A mí como no me han descubierto y no han encontrado pruebas suficientes para declarar nada, formo parte del segundo tipo de personas, hasta que puedan demostrar lo contrario, hijos de puta D: y probablemente, contigo pase lo mismo.

 

Pero a ver, uno debe saber a quién jalarle, por qué jalarle, y hasta dónde puedes realmente llegar con tu jaladera de bolas. Miren, señores, esto es con ustedes, caballeros. El sexo es rico, sabroso, es una vaina buena, pues… Pero uno debe saber que hasta para el sexo hay límites, uno no puede simplemente jalar bolas de cualquier manera, no señor, porque sino… Bueno, aquí está la anécdota de “Tomas Paczkowski“:

Tomas Paczkowski, un hombre polaco, de Polacia, que tiene la edad de 23 años. Este hombre regio, recio, afocado, decidido, echao pa’ lante, vergatario, señor de casa, decidió un día sorprender a su esposa el coño e madre quería culo y se puso a jalar bolas: mientras Lila, su esposa, trabajaba, él agarró una plancha, una cervecita, puso el boxeo y se puso a planchar; al coño e madre este como que se le olvidó que uno no puede hacer tantas vainas a la vez, y bueno, el hombre se fajó a planchá como un veterano, hasta que de un momento a otro… RING, RING… Sonó el teléfono, y bueno, viejo, ¿qué más?, de por sí que uno es medio pendejo, haciendo ese coñazo ‘e vainas mucho más pendejo se pone uno, y el señor contesto la plancha.

“Miren, yo pensé que era una llamada caliente, sí, ya saben, una llamada pícara, de esas que hacen las chicas de mala vida; porque de inmediato empezó a calentarse mi oreja, yo decía ‘Aló, aló, miren, este es un hogar de familia, estoy casado y soy fiel, no vengan a calentarme la oreja así, respeten’ pero luego reaccioné y me dije a mí mismo ‘ja ja ja coño, verdad que esto es una plancha’ y colgué, entonces empecé a correr como marica hacia el lavado y me eché agüita, mire mijo, hasta el ojo me quedó morao, ¿cómo lo ve? Todo lo que hace uno pa’ que le entreguen Ditroit” – declaró el Tomas ante la prensa.

¿No me creen? ¿Creen que es paja? Aquí les dejo la imagen:

Pendejo

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